Histerectomía abdominal ¿Cómo prepararte y rehabilitarte?

A lo largo de las distintas charlas, talleres y consultas que he ido realizando he podido hablar con muchas mujeres a las que les han realizado una histerectomía abdominal. En la mayoría de los casos coinciden en una cosa: desconocen que se puede realizar una preparación física antes de la operación y que se puede llevar a cabo una rehabilitación de la misma. Tanto lo primero como lo segundo tendrá un impacto significativo en su calidad de vida. Escribo esta entrada ante la necesidad con la que me he ido topando de información y conocimiento y espero que pueda iluminar un poquito el camino de aquellas que os vais a someter a esta operación o ya la habéis recibido. Pero vamos por partes:

¿Qué significa para tu cuerpo una operación de este tipo?

Una histerectomía abdominal es una cirugía mayor que requiere una hospitalización y reposo en cama durante unos días.

En ella se separan los músculos abdominales para extirpar el útero y en ocasiones los ovarios, los ganglios linfáticos o alguna estructura más, esto dependerá del tipo de patología.

Histerectomia
Imagen: Hey Paul Studios

Esta musculatura está implicada en la estabilidad y movilidad del tronco por lo que el efecto más inmediato que encontraremos tras la operación es la dificultad para movernos en todos los sentidos. Antes de una operación de este tipo es fundamental saber que pasarán varios días en los que necesitaremos ayuda para casi todo. Esto es completamente normal y poco a poco irá mejorando según los tejidos vayan cicatrizando y la inflamación vaya disminuyendo. Tendremos en cuenta también que al extirpar el útero la estática pélvica, es decir la colocación de las estructuras del interior de la pelvis, va a sufrir cambios y el cuerpo ha de reorganizarse con el tiempo.

Con los abdominales fuera de combate es el suelo pélvico y la musculatura profunda de la columna vertebral la que tendrá que dar soporte y estabilizar nuestro tronco ante cualquier movimiento o postura por lo que es muy habitual que pueda aparecer incontinencia de forma puntual o crónica y dolor lumbar que se extiende con el tiempo por toda la espalda. Esto se debe a que esas estructuras asumen parte de las funciones de las que se encarga la zona abdominal con el consiguiente sobreesfuerzo, lo que acaba perjudicando nuestra calidad de vida.

Ante todo esto ¿Qué podemos hacer?

Cuando sabes con anticipación que te van a operar y cabe la posibilidad desde el punto de vista físico (algo que hay que valorar individualmente, sin duda) se puede realizar una preparación a través de un plan de ejercicio terapéutico personalizado. En él aprenderás a tonificar tu abdomen, tu suelo pélvico y tu espalda del mismo modo que  un paciente que va a ser operado de la rodilla va a entrenar sus piernas antes de la cirugía. El objetivo es que estas zonas estén lo mejor preparadas posible para el periodo de reposo que necesitarán. Además existe otra ventaja en el hecho de prepararte: conocerás de antemano muchos ejercicios y consejos que te ayudarán a rehabilitarte, lo que a nivel psicológico también supone una ventaja.

En cuanto a la rehabilitación a través de la fisioterapia trataremos la cicatriz que es susceptible de crear adherencias y de esta forma ayudaremos a recolocar en tu esquema corporal la zona abdominal que puede tener menos sensibilidad y estar más rigida.

Realizaremos ejercicios respiratorios. El diafragma es el principal músculo respiratorio y se inserta en el reborde inferior de las costillas, además está muy relacionado con la musculatura abdominal, lumbar y del suelo pélvico. También reacciona a situaciones de estrés contracturándose lo que implica una menor movilidad de la costillas. Con los ejercicios respiratorios y de movilidad costal ayudaremos al diafragma a recuperar su tono normal.

Por otra parte es imprescindible recuperar la musculatura estabilizadora, aquella que nos ayuda a mantener la postura cuando estamos quietos y a mantener las estructuras en su sitio cuando nos estamos moviendo. Para ello realizaremos ejercicios suaves y controlados que irán evolucionando de forma progresiva. Es necesario que este programa sea personalizado para cada mujer.

¿Cuándo puedo empezar?

De nuevo dependerá que cada persona y su situación particular. No será lo mismo una histerectomía por un mioma benigno que en caso de un cáncer que además requiere de quimioterapia. Lo ideal es que vayamos consultando con el médico y el fisioterapeuta  y que podamos acceder a la rehabilitación que necesitemos según el caso. Como regla general para la rehabilitación tendremos que esperar a que acabe el periodo más inmediato de reposo y que se cierre la herida. En caso de preparación antes de la operación cuanto antes mejor, siempre que la situación lo permita.

Estoy recopilando en la actualidad información sobre la rehabilitación a nivel público; hasta ahora según el hospital, el servicio y los profesionales la forma de actuar es distinta. Por eso te aconsejo que no te conformes si crees que deberías realizar una rehabilitación de este tipo, ya sea antes o después de la operación. También puedes consultar con una fisioterapeuta a nivel privado, siempre que sea especialista en estos casos.

¿Tienes más preguntas? ¡No te cortes en compartir y comentar!

Publicado por María Pérez

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