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Reflexiones desde el encuentro: entre desconexiones, tabúes y falta de información

Esta semana he empezado a colaborar con los grupos de salud de la Federación de Mujeres Progresistas, en Ribera de Curtidores (Madrid).

Ha sido la primera vez que he participado en esta iniciativa que me ha enamorado por su sencillez y por lo necesario que me parece en estos tiempos que corren: acercar a todas las mujeres la posibilidad de cuidarse, de conocerse un poquito más para entender que nadie nos cura, ni el médico, ni el fisioterapeuta, ni la pastilla de turno. Entender que somos nosotras las que con ayuda de los demás nos tratamos y recuperamos. Ayer me lo demostraron de nuevo.

reflexiones FMPImagen: marie-II

Empecé con la charla sobre el suelo pélvico con la que estoy iniciando mi proyecto y la idea es seguir colaborando de vez en cuando y progresando con charlas, consultas y ejercicios.

Suelo avisar, para que nadie se agobie, que es normal dentro de estos ejercicios de toma de conciencia que no tengamos ninguna sensación al principio. Esto no quiere decir que no haya respuesta del periné a lo que le pedimos en cada caso. Es simplemente que estamos “desconectadas”, como lo describió una de las asistentes. Nuestro cuerpo no sabe qué hacer con esta zona, nuestro cerebro se pierde las sensaciones que buscamos, no hay sitio en nuestro esquema corporal para un lugar tan íntimo.

¿Por qué un espacio que vive con nosotras día a día y que está relacionado con funciones como la respiración, la continencia o las relaciones sexuales, está “desconectado”? Un espacio que forma parte de nuestro cuerpo de una forma elemental y que nos ha sido arrebatado por los mensajes que nos han (o nos hemos) transmitido a lo largo de toda nuestra vida. Nuestros genitales son tabú, nuestra sexualidad es tabú, nuestro placer es tabú, nuestra feminidad es tabú.

Tabú, curiosa palabra, del polinesio, “lo prohibido”.

Esto nos lleva a acatar y a considerar como normales situaciones que en realidad son abordables y pueden cambiar de una forma o de otra.

De este modo en la charla de ayer nos planteamos porqué no hay una preparación previa abdominal y del suelo pélvico cuando va a haber una operación de esta zona, por ejemplo, una histerectomía. Si pensamos en una operación de rodilla que después tendrá que estar inmovilizada por un tiempo, es fácil entender que la rehabilitación se verá beneficiada de una preparación previa en forma de ejercicios prescritos de forma individual para cada persona. Esto lo podemos extrapolar a una operación en la que se va a ver afectada la zona abdominal, el suelo pélvico y la zona lumbar (alguna de forma directa y otras indirecta). Más importante si cabe será la recuperación activa de toda la zona lumbopélvica y abdominal tras la operación. De nuevo lo ideal es que sea algo personalizado, que huyamos de tablas generales de ejercicios, y que sea una rehabilitación integral.

“¿Pero a mí no me dijeron nada?” “¿Y esto por qué no se hace?”, son expresiones que pudimos escuchar ayer. Muchas son las razones de por qué no se dice, no se sabe o no se hace una preparación adecuada ni una rehabilitación pero no es mi intención desgranarlas en esta entrada. Mi intención, como siempre y por la misma razón estoy llevando a cabo este tipo de charlas y actividades, es que cada mujer conozca lo que puede hacer por sí misma, con ayuda de los profesionales adecuados cuando sea necesario, por cuidarse y recuperarse. Por vivir el placer del movimiento, sentirse bien con su cuerpo y ayudarse a ella misma.

Y es que creo firmemente que primero nos debemos sanar a nosotras mismas para relacionarnos con todo lo demás.

Aquí está mi aportación, mi pequeño granito de arena en esta inmensa playa que es la vida.

Como broche a tan preciosa experiencia quiero compartir con vosotras la reflexión que a su vez me transmitió de una de las mujeres que vinieron a esta charla, a la que un día un médico le dijo “busca el amor” y ella se preguntó “¿El amor de quién?”.

“El amor a mí misma, María”.

Qué obvio resulta  y qué poco lo aplicamos a veces.

Gracias a todas las mujeres que vinisteis, pues estos espacios nuestros me ayudan a crecer un poquito más.

Como dijo Oscar Wilde: “Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterno”.

¡Feliz semana!

Publicado por María Pérez

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