¡Me duele la menstruación! ¿Qué hago? (I)

Me duele la menstruación

María Pérez

Soy fisioterapeuta de mujeres y estoy enamorada de la conciencia corporal y el movimiento. Enseño a mujeres como tú herramientas y habilidades para conocer y mover tu cuerpo teniendo en cuenta tu periné, para que aprendas a registrar tu ciclo menstrual y puedas vivir más plenamente tu sexualidad.
29/04/21

“María, te he oído decir que no es normal, pero a mí me duele la menstruación ¿Qué puedo hacer?”

Por suerte, esta es una pregunta cada vez más frecuente en mis consultas.

Hace poco me comentaba Marina Pérez, de Endofem, que de vez en cuando le llegan mujeres comentándole que están preocupadas porque no les duele menstruar y no saben si es normal.

Hace poco una amiga me contó que casi se pelea con su grupo de amigas porque no la creían cuando les decía que menstruar no tiene que doler.

En este punto estamos, y no me extraña porque llevamos mamando toda nuestra vida que es normal que nos duela menstruar.

Pues NO es normal que nos duela y con este artículo empiezo una serie para que podamos tener un poquito de luz y algunos recursos para aliviar o solucionar nuestro dolor.

¡Allá vamos!

Lo primero a tener en cuenta es descartar que exista alguna patología.

Por suerte cada vez tenemos más claro que no es normal que nos duela menstruar.

Podrá ser normal por frecuente, pero no por fisiológico. Una cosa es que notemos ciertas incomodidades, algo de inflamación, etc.

Pero la menstruación no te debe dejar doblada y echa mierda.

“Pero a mí… ¡Me duele la menstruación!”
Si no es normal ¿Por qué es tan habitual?

 

Porque las causas, la mayoría de las veces, vienen influidas por nuestros hábitos de vida: principalmente la alimentación, el ejercicio, el descanso y el estrés.

El primer paso es acudir a nuestra ginecóloga de confianza y que nos ayude a descartar la presencia de alguna patología ginecológica.

Me duele la menstruación

De todas formas, incluso si hubiera una patología existen ciertas causas físicas a tener en cuenta y que podemos abordar de diferentes manerad.

¿Qué causas físicas debemos tener en cuenta?

 

1. La musculatura del periné:

A lo mejor te suenan los términos hipertonía, punto gatillo o síndrome miofascial.

Todos ellos hacen referencia al estado de base de los músculos, y en todos ellos uno de los síntomas posibles es el dolor local o reflejo. En el caso de la musculatura del suelo pélvico estos problemas pueden ser causa de dolor referido hacia la zona de los ovarios, útero, glúteos, ingles, entre otras zonas de la pelvis.

 

2. Adherencias o cicatrices:

Todas las cicatrices generan adherencias, es decir, zonas de tejido que son menos móviles porque están adheridas y por lo tanto provocan una pérdida de la elasticidad en las estructuras pélvicas.

Todas las estructuras de nuestro cuerpo, en general, y de la pelvis, en particular, tienen cierta capacidad de movimiento interno y en relación a las estructuras vecinas.

Por ejemplo, el útero se contrae durante el orgasmo o la menstruación, pero también se coloca más vertical respecto a su posición original (lo más habitual es que esté apoyado hacia la vejiga). La pérdida de esta movilidad se puede traducir en dolor.

 

3. Falta de movilidad pélvica:

Si no movemos la pelvis se pierde la movilidad de las estructuras internas.
Es decir, para que se creen adherencias no hace falta que haya una cicatriz; basta con que no movamos una zona del cuerpo.
Esto es muy fácil de entender si pensamos en lo que pasa cuando nos escayolan un codo o una mano, por ejemplo. Cuando nos quitan la escayola hay que recuperar la movilidad de las diferentes estructuras en todos los planos de movimiento, ya que la falta de movilidad ha provocado que la mano o el codo se queden rígidos.

Pues lo mismo en nuestra pelvis y sin necesidad de escayola.

 

4. La postura:

Imagina tu abdomen y tu pelvis como si fueran un globo. Todo lo que apriete el globo desde arriba (es decir, desde el diafragma) va a provocar que mandes una presión “extra” hacia tu pelvis menor y tu periné. Esto se puede traducir en un aumento de la congestión pélvica.

La congestión ocurre cuando hay un exceso de inflamación y retención de líquidos en una zona del cuerpo. Se ve afectada la circulación y también puede provocar dolor. La congestión pélvica también se puede ver afectada por la falta de movilidad.

Como te debes estar dando cuenta ya muchos de estos motivos se retroalimentan.

 

5. Sensibilización central:

En una casa con una alarma esta debería saltar cuando entran los ladrones, no cuando se posan unos pájaros en la ventana.

Esto es lo que pasa cuando tenemos sensibilización central.

El cerebro falla al evaluar la amenaza que supone una situación y manda señales de dolor cuando no debería haberlas. Como dice el gran neurólogo y experto en dolor crónico Arturo Goicoechea: “El cerebro es idiota”. Es un gran resumen.

Otra de las frases del doctor que más me gustan es dolor no es igual a daño.

El cerebro está “programado” para garantizar nuestra supervivencia y hará todo lo que esté en su mano para ello.

Pero a veces se equivoca. Parece increíble, pero así es.

La sensibilización central es un fenómeno complejo que aparece en algunos casos de dolor crónico. Y el dolor menstrual ciclo tras ciclo es un dolor crónico. Intermitente, pero crónico.

La buena noticia es que de todo se sale, sólo hay que saber cómo tratar estos casos teniendo en cuenta que hay que empezar por nuestras propias creencias. Si quieres saber más puedes encontrar al equipo del bueno del doctor Goicoechea como Goigroup.

 

Hasta aquí la primera parte de esta serie. En el próximo artículo te contaré diferentes herramientas que te pueden ayudar a aliviar o a disminuir el dolor menstrual.

 

Si tienes dolor con la menstruación una fisio especializada en salud pélvica y menstrual te puede ayudar.

¿Quieres una consulta conmigo?

– Podemos vernos online (entra aquí para ver toda la información)

– O presencialmente en Centro Aúpale (San Sebastián de los Reyes) y en tu domicilio si vives en la sierra noroeste de Madrid (Hoyo de Manzanares, Torrelodones, Moralzarzal, Galapagar, Villalba y alrededores).

¡Qué tengas una gran semana!

María Pérez
Fisioterapeuta colegiada nº 6687

Acabas de leer “¡Me duele la menstruación! ¿Qué hago? (I)”. Si quieres saber más te invito a echarle un vistazo a:
∞ ¡Me duele la menstruación! ¿Qué hago? (II)
∞ Mi regla muchas veces ha sido un suplicio
∞ Yoga y menstruación ¿Invertidas sí o no?
∞ No sin mi sangre: prejuicios y maravillas de la sangre menstrual

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