Histerectomía: Algunas cosas que deberías saber

Histerectomía: Algunas cosas que deberías saber

La fundación HERS es una asociación estadounidense que se dedica a difundir información que toda mujer a la que se ha prescrito una histerectomía debería saber. Entre otras cosas ofrecen un servicio de segunda opinión médica para mujeres que quieran saber si realmente necesitan esa operación o existen otras alternativas. Resumiendo y como ponen en su web:

 

“HERS es una organización independiente e internacional dedicada a la histerectomía. HERS aboga porque las mujeres tomen decisiones médicas plenamente informadas “

preparar histerectomia fisioterapia suelo pelvico madrid

Imagen: Hillary Johnson

Por ello, por el desconocimiento que encuentro en consulta y por la cantidad de visitas que recibe la web a diario en la entrada “Histerectomía abdominal ¿Cómo prepararte y rehabilitarte?” veo que existe una falta de información que rodea esta intervención y os traduzco aquí la página de “Hechos sobre la histerectomía” de la Fundación HERS. Como algunas de vosotras ya sabéis creo que la información es poder y en este caso nos ayuda a prepararnos tanto física como psicológicamente en caso de que la intervención sea necesaria realmente.

 

1. Las mujeres señalan una pérdida de sensaciones físicas en las relaciones sexuales después de una histerectomía.

2. La vagina se acorta, cicatriza y se puede dislocar tras una histerectomía.

3. La histerectomía es un daño permanente. Entre sus consecuencias más comunes, a parte de las posibles lesiones derivadas de la operación, encontramos:

– Enfermedades del corazón
– Pérdida del deseo sexual y de la excitación
– Aumento de peso
– Osteoporosis
– Dolor e inmovilidad articular y muscular
– Relaciones sexuales dolorosas
– Desplazamiento de la vejiga, intestino y otros órganos pélvicos
– Infecciones del tracto urinario, en la frecuencia miccional e incontinencia
– Estreñimiento crónico y trastornos digestivos
– Fatiga debilitante
– Pérdida de fuerza y/o resistencia
– Alteración del olor corporal
– Pérdida de memoria a corto plazo
– Embotamiento de las emociones, cambios en la personalidad, desánimo, irritabilidad, ira, reclusión y pensamientos suicidas

 

4. No existen fármacos ni otros tratamientos capaces de reemplazar la función y hormonas ováricas y uterinas. La pérdida es permanente.

 

5. El término médico para la extracción de los ovarios es castración. El 73% de las mujeres son castradas durante la histerectomía (no sabría deciros si se llama así habitualmente en España, yo sólo lo he escuchado en operaciones a mascotas, sin embargo no deja de ser una castración).

 

6. Los ovarios y el útero funcionan durante toda la vida en las mujeres que no han sido histerectomizadas o castradas.

 

7. El 98% de las mujeres que HERS derivó a un ginecólogo certificado por la fundación después de que les prescribieran una histerectomía descubrieron que, de hecho, no las necesitaban.

8. Ginecólogos, hospitales y compañías farmacéuticas hacen más de 17 billones de dolares al año del negocio de la histerectomía (entiendo que este dato es sólo de Estados Unidos, pero no lo especifican en la web).

 

Resumiendo la histerectomía no necesaria es una mutilación y tiene consecuencias para el resto de nuestras vidas: si tienes dudas pide una segunda opinión con un ginecólogo de confianza.

 

En caso de que la operación sea realmente necesaria previendo todo esto podemos prepararnos.

 

Y es que afrontar una operación de este tipo con una preparación física, mental y emocional suficiente hace que la recuperación sea mucho más fácil.

 

La decisión siempre es vuestra y hagáis lo que hagáis os recomiendo que os rodeéis de profesionales que os den seguridad y confianza.

 

Si ya has pasado por una histerectomía y sufres alguna de estas consecuencias recuerda que los fisioterapeutas especialistas en ginecología y obstetricia te podemos ayudar con muchas de ellas. Además a raíz de una histerectomía puedes empezar a notar síntomas relacionados con el suelo pélvico.

 

Para saber más:
– Página de la Fundación HERS, donde encontraréis mucha más información.

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María Pérez, fisioterapeuta experta en salud femenina, uroginecología y obstetricia.
Fisioterapia del suelo pélvico ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo?

Fisioterapia del suelo pélvico ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo?

Diálogo basado en hecho reales:

Persona X a la que acabas de conocer (a partir de ahora Persona X): ¿Y a qué te dedicas?

Fisioterapeuta del suelo pélvico: Soy fisioterapeuta

Persona X: Ahhh, qué bien, pues me duele el hombro desde antes de ayer que estuve [introducir aquí cualquier burrada del tipo “estuve 6 horas podando un roble centenario”], un masaje me vendría genial.

Fisioterapeuta del suelo pélvico: Ya, bueno yo trabajo con mujeres, principalmente con problemas derivados del suelo pélvico.

Persona X: ¿Con embarazadas?

Fisioterapeuta del suelo pélvico: También, pero en general con cualquier mujer. Simplemente que quiera conocer su cuerpo un poquito más o cuando ya ha aparecido alguna consecuencia, como incontinencia o dolor.

Persona X: ¿Pero entonces ahí también se pueden dar masajes?

Fisioterapeuta del suelo pélvico: Sí, claro, pero el masaje es sólo una técnica dentro de todo un repertorio; y la verdad es que no es la que uso más habitualmente.

Persona X: Ajá…

Tras un par de frases de cortesía Persona X se marcha con cara de no tener mucha idea sobre qué hago o dejo de hacer. Así que dedicado a todas las Personas X del mundo y a todo aquel que se interese un poquito por lo que hacemos los fisios va esta entrada ¡Disfrutadla tanto como lo he hecho yo escribiéndola!

¿Qué?

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Imagen: Hey Paul Studios

La fisioterapia del suelo pélvico es una forma coloquial de englobar la uroginecología y la obstetricia, es decir, es la rama de la fisioterapia que se encarga de guiar en la prevención, tratamiento y/o rehabilitación de las patologías relacionadas con la musculatura del suelo pélvico a lo largo de la vida de la mujer.

Un inciso: Los HOMBRES TAMBIÉN TIENEN SUELO PÉLVICO y por lo tanto pueden sufrir patologías relacionadas con él. Por razones anatómicas no son tan frecuentes como en las mujeres, pero como las meigas, “haberlas, haylas”. Yo trabajo sólo con mujeres, por lo que os remito a este fantástico post de otra compañera fisio por si queréis saber más sobre el tema:  ¡Anda! ¿A tu consulta también vienen hombres?

¿Y qué patologías son estas? Desde incontinencia, que es quizás lo más conocido, prolapsos (caída de los órganos de la pelvis menor a través de la vagina), dolor pélvico, dolor en las relaciones sexuales, cicatrices, problemas con el ciclo menstrual, recuperación tras el parto, etc.  Existen también otras patologías, tipo hemorroides o hernias, que tienen mucho que ver con el suelo pélvico y su relación con el resto del cuerpo.

A nivel preventivo también realizamos una labor informativa para todas aquellas mujeres que quieran evitar estos problemas. A través de charlas y talleres, también en las actividades periódicas y grupales, como la Gimnasia Mujer, el Taller & Pastas o los grupos de postparto, resolvemos las dudas que surgen sobre nuestro cuerpo, a nivel físico o emocional, sobre nuestros ciclos o enfermedades comunes en las mujeres como los ovarios poliquísticos, las menstruaciones dolorosas o cuestiones sobre sexualidad.

Por mi parte también realizo charlas informativas y gratuitas en centros de salud, asociaciones de mujeres (como la Federación de Mujeres Progresistas)… En resumen, allá donde se me quiera escuchar.

¿Cuándo?

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 ¿Amas tu cuerpo? Imagen: Devin Young

Cualquier mujer y en cualquier momento puede requerir de los servicios de un fisioterapeuta especializado en el suelo pélvico. Yo he pasado consulta con chicas jóvenes sin problemas pero con muchas ganas y curiosidad por conocer su cuerpo hasta mujeres que han pasado por un parto con episiotomía o tras un cáncer de útero que terminó en histerectomía. Así que si tienes dudas ¡no te cortes y pregunta!

¿Cómo?

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Déjame darte un pequeño masaje. Imagen: Ourania

Sí, también uso el masaje, como ya he comentado antes, dentro de un abanico de técnicas que adapto al paciente y nunca al revés.

Vuelvo a hacer hincapié en que es totalmente necesario hacer una historia completa. Los que me seguís o habéis acudido a alguna de mis charlas ya sabéis que cuando hablamos de suelo pélvico no sólo nos centraremos en lo que pasa en esta zona, también debemos valorar el abdomen, el diafragma, la postura global, etc, pues de una forma u otra están relacionados. Imaginad que todos los inviernos aparece una gotera en el techo de vuestro salón, y todos los inviernos reparamos la escayola del doble techo reemplazándola y pintando de nuevo. Al año siguiente vuelve a aparecer, una y otra vez. Sin duda algo importante estamos pasando por alto, esto es lo que pretendemos evitar al hacer una historia completa, pues esa gotera además nos puede llevar a otros daños colaterales.

Llegados a este punto puedo reproducir otra conversación típica basada en hecho reales:

Persona X: Ayer estuve en el fisio y no me gustó… No me hizo nada, sólo me preguntó un montón de cosas y me tocó un poquito aquí y allá ¡Pero no me dio ni un masaje!

Fisioterapeuta Y: ¡Enhorabuena! Has encontrado un fisio que se preocupa de verdad porque mejores, no le dejes escapar (sonrisa de oreja a oreja).

Estos comentarios los he escuchado mucho más de lo que me gustaría y mi respuesta va siempre en esa línea. Si vamos al ginecólogo o al médico no tenemos dudas en que nos hará una serie de preguntas para ir descartando, alguna prueba quizás… Al menos esto es lo deseable ¿Por qué con el fisio no? Eso sí, yo procuro que al inicio de cualquier tratamiento la mujer que está frente a mí sepa que lo que hago es necesario para su recuperación completa y explico el porqué de las cosas de la forma más práctica que puedo.

La historia clínica la completamos con una serie de exploraciones a nivel vaginal, abdominal, etc.

En el tratamiento usamos el masaje perineal, la electroterapia, biofeedback y ejercicio terapéutico (toma de conciencia, ejercicios de Kegel, pilates, gimnasia abdominal hipopresiva, etc). También dentro del tratamiento no nos podemos olvidar de hablar de aquellos hábitos que pueden estar interfiriendo en la rehabilitación como por ejemplo la dieta que llevamos o los hábitos a la hora de ir al baño. Hemos de tener en cuenta que estos tratamientos requieren de una participación muy activa por parte del paciente. Creo que en ese sentido estamos ante un cambio de paradigma, pues cada vez somos más los que comprendemos que somos nosotros mismos los que nos sanamos con la guía de un terapeuta, que no existen ni las pildoras ni las manos mágicas, y que tenemos que llevar nuestra propia conciencia a la rehabilitación para que se produzca el cambio que buscamos.

Te invito a conocer esta preciosa profesión y si te pica la curiosidad a buscar un fisioterapeuta especializado en el suelo pélvico en tu ciudad, aprenderás mucho más sobre tu cuerpo de lo que te imaginas.

¿Te has quedado con dudas? ¡Comparte y comenta!

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Si eres fisioterapeuta y te quieres especializar en este apasionante área de nuestra profesión inscríbete  en el Monográfico de Suelo Pélvico y Uroginecología para Fisioterapeutas que impartiré en el Instituto Aúpale los días 16 y 17 de diciembre. Además, si eres de los primeros en inscribirte tendrás un descuento del 10%.

Publicado por María Pérez

Cuidarnos desde la salud y el respeto hacia nosotras mismas

Cuidarnos desde la salud y el respeto hacia nosotras mismas

Os traigo hoy la traducción de una reflexión de Syd Lynch, respuesta a una foto suya retocada sin su permiso. Me ha llegado hasta el alma, además llevo un tiempo pensando en todas las mujeres que dan a luz y sienten esa gran presión social de que tienes que “recuperarte” lo antes posible. Y con “recuperarte” quiero decir estar “hermosa” y “perfecta” aunque sea a costa de tu salud. A todas nos gusta sentirnos sanas y lindas, pero por favor ¡Escuchad a vuestro cuerpo y hacedlo de una forma saludable!

Es la primera vez que publico algo que he traducido yo misma así que si encontráis algún error agradecería que me lo dijerais :). Sin más os dejo con la reflexión:

“Ha pasado algo hoy que jamás pensé que podría pasarme. Algo que les pasa a las famosas y a las modelos; pero no a mí.

Siempre me he sentido incómoda con mi cuerpo. He sentido que un montón de cosas diferentes estaban mal, debido completamente a lo que sociedad, revistas, anuncios, televisión, carteles y tablas de tallas me han dicho que era “correcto”, “aceptable”, “sexy” y “bonito”.

Desde el – mi pecho es muy plano, estoy demasiado delgada, quiero caderas más grandes, quiero curvas, quiero parecer una chica, etc; al – mis tetas son muy grandes, tengo demasiadas curvas, estoy gorda, mi estómago es horrible, tengo papada, mis piernas se tocan es inaceptable, soy una bruta, por esto nunca he tenido novio, por esto perdí a mis amigos, etc.

Hasta el día de hoy no he sido feliz con mi físico, pero por primera vez, de verdad, estoy haciendo algo para cambiarlo. He estado comiendo mejor, haciendo ejercicio, cuidando mi cuerpo y aceptando que algunas de las cosas que veo en las revistas nunca serán mi realidad.

Nunca me pareceré a Miranda Kerr o Kate Moss, y nunca me pareceré a Beyonce o Jennifer López; y eso está bien.

Yo soy, y siempre seré yo misma. Grande o pequeña. En personalidad y tamaño.

Llegué a casa, entré en Facebook y tenía una notificación de que me habían etiquetado en una foto. El fotógrafo permanecerá en el anonimato, porque el drama en esta situación no es necesario y, sinceramente, no merece mi tiempo.

Como está marcado la foto de la izquierda está retocada y la de la derecha es la original.

syd lynch

Lo que la foto retocada me decía, en mi cabeza, es que no era lo “suficientemente bonita” como soy de forma natural, y que tenía que ser cambiada y deformada para encajar en la idea de “guapa” y “socialmente aceptada” que tienen los fotógrafos. Que no era lo suficientemente buena sin el toque del ratón para estar en su Facebook. Que no era tan guapa como la otra gente de la foto y que eso había que arreglarlo para que todo encajáramos juntos.

No me gusta como salgo en la foto de la derecha. Es muy difícil para mí mirarla; pero me siento todavía más incómoda mirando la foto retocada, porque NO SOY YO. El retoque debe haber sido hecho pensando que yo estaría emocionada porque FINALMENTE me parezco a las chicas de las revistas, o quizás pensando que yo no me enteraría. Cualquiera que sea el motivo, me ha ofendido, dolido y la seguridad e imagen positiva de mi propio cuerpo ha sido mutilada.

Parezco lo que parezco. He aceptado esto. Tengo mi cuerpo. Es como ningún otro. Es único con todo lo bueno, malo y feo.

Tengo ganas de hacer un documental desde el punto de vista de una adolescente que vive en el centro de todos los estereotipos y presiones sociales de lo que es socialmente “sexy” y “feo”. Entrevistas con el público, cirujanos plásticos, famosos, doctores, nutricionistas, etc.

Así es como va a empezar.

Independientemente de cómo me veo, tengo amigos y familia que me quieren por mí misma, porque lo que parezco físicamente no es importante para ellos y seguro no determina si somos amigos/familia o no. Lo que importa es que soy yo misma, con mi personalidad propia, que quiero a la gente que me quiere, que apoyo a mis seres queridos igual que ellos lo hacen por mi, que podemos reír y llorar juntos. No si entro en una talla XS. No mi tamaño de sujetador, de ropa o el color de mi piel o mi pelo. Porque te puedes parecer a alguien, pero no puedes ser como alguien. Como pareces y quién eres realmente son dos cosas muy diferentes.

Así que esto es para todos los que os habéis sentido mal con vuestra apariencia física:
Eres quién eres. Puedes ganar o perder peso y crecer y fluctuar y cambiar. Pero no lo hagas porque creas que es lo que tienes que hacer para ser amado. Porque creas que es lo que tienes que hacer para ser respetado o escuchado o mirado. Hazlo porque quieres hacerlo, por ti, y hazlo de una manera saludable. Hazlo con respeto y amor hacia ti mismo, con motivación para convertirte en lo que quieres físicamente.

Si tienes un cuerpo y no estás a gusto con él, puedes cambiarlo.

Si tienes una personalidad desagradable, la realidad puede darte una gran bofetada en la cara y el mundo te mostrará que una personalidad así es infinitamente peor que un cuerpo “diferente”. Gracias por leer esto.

Syd Lynch – 17 – Los Ángeles – Aspirante a actriz – Amiga – Pariente – Hija – Ser humano”

Podéis encontrar el texto original aquí.

Publicado por María Pérez

Cuidarnos desde la salud y el respeto hacia nosotras mismas

Dudas y respuestas sobre la Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH)

En los talleres que he ido realizando me he encontrado con muchas dudas sobre la Gimnasia Abdominal Hipopresiva: “¿Es lo mismo que los ejercicios de Kegel? ¿Lo pueden realizar todas las mujeres o sólo está indicado en el postparto?” Con esta entrada a modo de pregunta-respuesta espero resolver todas las dudas, pero si te queda alguna ¡no te cortes y comenta!

GAH
Imagen: D. Sharon Pruitt

¿Qué es la Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH)?

Es un método creado por el fisioterapeuta belga Marcel Caufriez en el que a través de una serie de posturas secuenciales realizadas con un tipo de respiración determinada (apnea) buscamos entrenar el suelo pélvico y la musculatura abdominal profunda de forma refleja.

¿Por qué?

En el cuerpo tenemos dos tipos de fibras musculares: las que nos ayudan a movernos (que llamamos fásicas) y las que nos ayudan a mantener la postura (tónicas). Al entrenar las primeras buscaremos desarrollar la fuerza, la potencia y/o la velocidad según nuestros objetivos. En el caso de las segundas entrenaremos el tono, es decir una activación o contracción poco intensa mantenida en el tiempo. Los músculos del suelo pélvico y del abdomen profundo están formados en su mayoría por fibras tónicas. La forma de trabajar estos músculos en la GAH potencia el tono por lo que es un entrenamiento muy interesante para estas zonas. En el caso de los ejercicios de Kegel se centran en las fibras fásicas esencialmente; en mis talleres los aprendemos a través de visualizaciones que nos ayudan a reconocer las distintas sensaciones que nos da la musculatura del suelo pélvico.

¿Y qué más?

Por la forma de entrenar también nos ayuda a mejorar la postura (sobre todo a hacernos más conscientes de ella) por lo que tendrá repercusión en dolores musculoesqueléticos, tensiones, contracturas, etc.

Nos ayudará a prevenir y mejorar disfunciones relacionadas con el suelo pélvico como incontinencia o prolapsos.

Además la musculatura profunda del abdomen regula el perímetro del mismo por lo que tonificándola podemos reducir la cintura.

También puede mejorar la capacidad respiratoria y ayudar en problemas de tránsito intestinal por la movilización visceral que conlleva.

¿Para quién está indicado?

En mi caso dirijo las clases a las mujeres, pero los hombres también se beneficiarán de la GAH.

Se conoce más en el postparto porque tiene buenos resultados en este periodo. Sin embargo se puede practicar y vamos a sentir sus beneficios en cualquier momento de nuestra vida. Es de especial utilidad en caso de que exista algún problema relacionado con el suelo pélvico y la musculatura abdominal profunda como incontinencias o en caso de una cesárea, además de como prevención para evitar ciertas patologías. Por lo tanto está indicado para adolescentes, mamás, mujeres en la menopausia, etc.

¿Tiene alguna contraindicación?

Sí, en el embarazo y en caso de hipertensión (HTA). Si tienes HTA hay que valorar varios aspectos para saber si es un ejercicio válido para ti o lo puedes realizar con alguna modificación.

¿Es la panacea?

No existe nada que vaya a resolver un problema determinado a todo el mundo, no existen las recetas ni las píldoras mágicas. Lo que sirve (lo que a mí me sirve), y me he dado cuenta de esto con la experiencia y el paso de los años, es adaptar a cada persona un ejercicio, una terapia, un tratamiento y no al revés. Es decir la GAH puede venirte bien pero no de igual forma que le beneficiará a tu vecina. Por todo esto me interesa que los grupos que formo sean reducidos, nada de 20 personas en una sesión porque más de la mitad se irán de la clase casi sin poder olerme y no es eso lo que quiero transmitir en mis clases.

Pero yo he aprendido GAH en internet, hay vídeos muy majetes por ahí…

Y yo. Y en algunos cursos me han dado unas pinceladas. Y después me hice un curso para especializarme un poquito más. Y he notado una diferencia abismal… Los vídeos como acercamiento están muy bien pero para conseguir todos sus beneficios es necesario un proceso de aprendizaje a lo largo de varias sesiones. Ya existen cursos, talleres y grupos de ejercicios de Gimnasia Abdominal Hipopresiva, enfocados al mundo del fitness o al de la salud, en este caso con un objetivo terapéutico o preventivo.

¿Y sigues enseñando Pilates, no has renegado desde que conoces el maravilloso mundo de los Hipopresivos?

Me parecen dos disciplinas que se pueden compatibilizar y obtener unos grandes resultados. Ya no enseño Pilates de la misma forma en que lo aprendí, ni probablemente lo haga de la misma forma dentro de un año, cada curso o conocimiento que aprendo lo voy incorporando a mis clases y talleres.

¿Qué pasa con los abdominales tradicionales?

En el artículo que os enlazo más abajo hablan de que la Gimnasia Abdominal Hipopresiva no pretende sustituir los abdominales tradicionales, surgen como una necesidad de trabajar el abdomen sin dañar el suelo pélvico (y yo añadiría también la espalda). Los abdominales tradicionales (tumbadas boca arriba y doblando el tronco) necesitan un buen control de la respiración, del suelo pélvico y de la postura, lo que no quiere decir que no se puedan practicar si no que necesitan una buena técnica.

De nuevo os invito a comentar y compartir si tenéis alguna duda más.
¡Feliz semana!

Para más información:
“Mitos y realidades en torno al método hipopresivo Caufriez”, por Tamara Rial y Myrian Alvárez.
Página oficial de Marcel Caufriez, creador del Método Hipopresivo.
10 razones para realizar Gimnasia Hipopresiva.

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Publicado por María Pérez